jueves, 29 de diciembre de 2011

Trabajo en pequeños grupos

Durante el verano pasado asistí a un curso de inglés para mejorar mi nivel y poder superar la prueba necesaria para acceder a este Máster. Era en el Centro de Linguas da Universidade da Coruña, y el profesor era un irlandés divertidísimo con nombre gaélico, impronunciable en castellano. Las clases estaban planteadas de forma bastante distinta a aquellas a las que había asistido en otra ocasiones y en otras escuelas. La forma de funcionar era: había una pequeña clase ‘magistral’ el tema correspondiente y a partir de ahí se formaban grupos de 4-5 personas, con un captain que hacía las veces de portavoz cuando había que exponer, para desarrollar las tareas que el profesor nos indicaba. Los grupos eran elegidos al azar, pero siempre resultaban heterogéneos en cuanto a nivel de conocimiento del idioma. A pesar de tener un captain, siempre había alguien que por su mayor destreza en la materia sobre la que se estaba trabajando adquiría el rol de líder en el desarrollo de la actividad. Pero la participación e implicación de todos los miembros era real, todos aportábamos y todos alcanzábamos los objetivos marcados. 
Cuando se formaban los grupos, el profesor nos estaba dando el poder de organizarnos libremente y nosotros estábamos adquiriendo la responsabilidad de llegar al objetivo marcado a través del grupo. El profesor dejaba de ‘existir’ para convertirse simplemente en el ‘diccionario’ que resolvía nuestras dudas de vocabulario o gramática, cuando no podíamos resolverlas por nosotros mismos, y en el que nos iba a poner la nota al final del curso. Por tanto, mantenía parte de su poder en la clase. 
En ese momento, yo sólo era consciente de que esa forma de trabajar, además de ser distinta, era mucho más amena y divertida que las tradicionales que me habían impuesto en otras ocasiones (sin ir más lejos, un año antes, en la Escuela Oficial de Idiomas, en francés, de tal manera que después de más de 10 años sin asistir a una clase de idiomas, me sentí como en el colegio, imponiéndome estar callada, no preguntar a ‘destiempo’, estar atenta a la ‘todopoderosa sabiduría’ de la profesora y hacer mis tareas individualmente y sin copiar del de al lado…). Y para colmo, ¡funcionaba! 
A lo mejor no es estrictamente un taller conceptual, según Don Finkel (a nosotros, nos explicaban los contenidos a estudiar, qué eran, para qué servían), pero al leerlo en la parte del libro ‘Dar clase con la boca cerrada’ que ha dejado Alejandro, me lo ha recordado. Era tarea del grupo resolver los ejercicios planteados, entender para qué se usan y en qué situaciones, discutíamos las dudas, resolvíamos aquellas que podíamos, conversábamos sobre lo planteado... y llegábamos a aprenderlo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Sugata Mitra

Hace unos días vi en La 2 el programa ‘La sala. Un paso más’. En la primera parte del hablaban del VI Encuentro Internacional Educared 2011, y en el resumen de ponencias me llamó la atención la de Sugata Mitra. 


No conocía a este profesor indio de la Universidad de Newcastle, ni tampoco su trabajo. Este es un video donde él mismo expone ese trabajo.


Desde  1999 está realizando experiencias de autoaprendizaje entre población infantil del medio rural y de barrios marginales en Nueva Delhi, en la India y también en Camboya, y posteriormente en Italia, utilizando para ellos ordenadores y conexión a Internet. Ha conseguido que niños entre aproximadamente 6 y 12 años sin ningún tipo de conocimientos de informática y mucho menos de navegación en la red, no sólo aprendan a utilizarlo de forma totalmente intuitiva y sin ningún tipo de guía, sino que en algunos casos lo hacían en inglés, idioma que desconocían y sobre temas de los que nadie les había hablado previamente. De momento el experimento continúa y los resultados obtenidos hasta ahora están publicados en la ‘British Journal of Educational Technology’.
Independientemente de las posibilidades que el sistema pueda ofrecer para llevar la educación allí donde no llega, esta forma de aprendizaje hizo que me hiciera varias preguntas sobre el papel del profesor:

_ Si los niños aprenden de forma autodidacta cuando tienen las herramientas adecuadas, ¿qué papel desempeñaría el profesor en esta forma de aprendizaje, si es que desempeña alguno? 

_ Mitra plantea en un momento determinado que si un profesor puede ser sustituido por una máquina, que sea sustituido. ¿Y podría llegar a ser así?

_ ¿El profesor podría ser un guía que plantea un objetivo de aprendizaje y después, cada cual que llegue hasta donde su interés o curiosidad le lleve, supervisando, quizá, unos mínimos?

_ Tal y como se plantea una parte del experimento, los niños se organizan en pequeños grupos de aprendizaje, pudiendo copiarse unos a otros, enseñarse unos a otros, o bien manejando o bien viendo como otros manejan el ordenador. ¿Es una forma de aprendizaje cooperativo espontáneo? 

_Puesto que están aprendiendo en la red, una vez que descubren el uso del mail, de las wikis… ¿se podrían considerar microcomunidades de aprendizaje dentro de una gigacomunidad de aprendizaje que incluye a todos aquellos usuarios de la red que aprenden o enseñan algo de o en ella, y por tanto, en unos momentos son alumnos y en otros profesores, quedando este último rol totalmente diluído?

El hecho de que los niños aprendan de esta manera no me sorprende: he visto como mis sobrinas con cuatro y ocho años aprenden a manejar un smartphone y una Play Station sin ningún esfuerzo… Lo que me parecería fantástico sería aplicarlo a la educación ‘reglada’.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Y ahora qué?

He creado este blog por obligación.Y ha costado, mucho. Quizá no sea el motivo más adecuado, pero sin ese empujón no habría ocurrido.  Ahora ya está, y hay que darle vida. Lo consideraré una forma de terapia, de superación, de ir más allá.

¿Cómo he llegado hasta aquí? Después de mucho caminar, después de ir en busca de un deseo que dejó de serlo, después de retornar al origen.

Tenía unas cuantas cosas pensadas para este inicio, sobre el título del blog, el contenido... Pero de momento, lo dejo aquí. Mañana más.